El estreñimiento es un síntoma, no una enfermedad, que se puede vencer con el consumo de alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos), el fomento del ejercicio físico y el aumento de la ingesta de agua. Los laxantes, a los que recurren muchas personas cuando tienen problemas para defecar, deben tomarse únicamente como medida temporal, ya que resuelven el problema, pero pueden presentar efectos secundarios; además, hacen que el organismo se habitúe a ellos.
El estreñimiento puede convertirse en una obsesión para muchos afectados, pero hay que tener en cuenta que «una persona estreñida no es la que defeca menos veces, sino la que lo hace con molestias, dolor y cuyas heces son duras. La frecuencia normal de defecación oscila entre tres veces al día y tres veces por semana», apunta el doctor Jesús Bernardo.
Curiosamente, señala este especialista en nutrición, «si nos referimos a la cantidad de heces que se evacuan en cada deposición, vemos que hay una diferencia muy grande entre unos países y otros. En Estados Unidos, por ejemplo, el peso de las heces es de 100 a 200 gramos al día, mientras que en los estados de Asia o África aumenta a 300 o 400 gramos. Esto se debe a que consumen más cantidad de fibra o incluyen alimentos no digeribles en su alimentación diaria».
Existen dos tipos de estreñimiento: agudo y crónico. El primero se presenta cuando se modifican los hábitos cotidianos, como cambios en la alimentación, viajes, consumo de medicamentos, falta de rutina en la evacuación, nerviosismo o embarazo. Por su parte, el crónico, que persiste durante meses -e incluso años-, se debe, entre otros factores, a: sedentarismo, bajo consumo de alimentos ricos en fibra, escasa ingesta de líquidos, algunas enfermedades (diabetes, hipotiroidismo, párkinson, colon irritable, depresión, problemas anorrectales o diverticulares...).
En cualesquiera de las causas, señala el doctor Bernardo, miembro de la comisión de nutrición del Comité Olímpico Español, el tratamiento tiene que ser etiológico, es decir, según la causa que origine el estreñimiento, y consistirá en un tratamiento dietético, fomento del ejercicio, reeducación del hábito intestinal, pautas higiénicas y uso de laxantes en casos específicos. Además, la dieta tiene un papel muy importante; no sólo en su prevención, sino también en su tratamiento y solución de los síntomas.
Fuente:lne.es
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